
Los móviles Android han evolucionado en la última década, convirtiéndose en dispositivos potentes para diversas tareas informáticas. La idea de llevar ‘ordenadores’ en el bolsillo ha cobrado fuerza, pero ¿es realmente factible usar un móvil como un ordenador?
Recientemente, he comprobado que es completamente posible. La última versión de Android incluye un ‘modo escritorio‘ que transforma el dispositivo en un ordenador al conectarlo a una pantalla externa. Fabricantes como Samsung y Motorola han desarrollado sus propias versiones de esta funcionalidad. Para probar esta capacidad, decidí utilizar mi móvil durante una semana en lugar de mi ordenador habitual.
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Usando modo escritorio de Android y Samsung DeX
El hardware de los smartphones actuales, especialmente en los modelos de gama alta, es impresionante. Este año, el Snapdragon 8 Elite es uno de los chips más potentes, con un procesador de 3 nanómetros y hasta 16 GB de RAM, lo que asegura un rendimiento excepcional.
Para mi experimento, utilicé un móvil Galaxy S que incluye la función ‘Samsung DeX’, su modo escritorio. Esta función, que ha existido durante varios años, ha mejorado notablemente. Conectar el móvil a una pantalla externa es sencillo: al detectarla, se invita a iniciar Samsung DeX, mostrando una interfaz similar a un PC con Windows.
No todas las aplicaciones ofrecen una experiencia de escritorio, pero muchas sí. Navegadores como Chrome y el de Samsung se adaptan mostrando las pestañas como en un PC, y otras aplicaciones como Telegram y Slack se presentan en una versión ampliada. Con DeX, se pueden ver las apps como ventanas, permitiendo tener varias abiertas al mismo tiempo.
Además, es posible utilizar periféricos de ordenador. En mi caso, usé un ratón ergonómico y un teclado Bluetooth, lo que hizo la experiencia comparable a la de un PC tradicional. También se puede usar el móvil como un Touchpad para controlar el cursor, lo que resulta útil si no se dispone de un ratón.
Sin embargo, la mejor experiencia se logra con un ratón y un teclado, ya que permite una transformación completa en un ordenador.
Mi experiencia usando el móvil como PC, lo bueno y lo malo
En mi rutina diaria, utilizo un MacBook Pro conectado a una pantalla externa, teclado y ratón. Estos mismos elementos los usé con mi móvil, y rápidamente me adapté a la interfaz y al sistema. Noté que DeX se asemeja más a Windows que a macOS, pero sigue siendo bastante intuitivo para quienes vienen de un entorno Apple.
El modo escritorio de Android es excelente para trabajar y jugar, aunque tiene limitaciones. Durante esta semana, pude abrir múltiples ventanas y pestañas en el navegador, escribir en un blog de notas y mantenerme en comunicación con mi equipo, incluso escuchando música en streaming.
El móvil tiende a calentarse, especialmente cuando se carga mientras se utiliza en este modo. Utilicé un adaptador que permitía conectar el móvil a la pantalla externa, cargarlo y tener un puerto USB disponible para transferir archivos. La temperatura fue un inconveniente, pero mi habitación fresca ayudó a mitigar el problema.
¿Cuál es su mayor limitación? Las aplicaciones específicas. Si se requiere software muy particular, es probable que no esté disponible en Android o que no funcione de la misma manera que en un ordenador tradicional. En mi caso, el mayor obstáculo fue la falta de la aplicación que utilizo para editar imágenes en el MacBook.
¿Reemplazaría mi ordenador por un móvil? No, esa nunca fue mi intención. Sin embargo, este experimento demuestra que los móviles pueden funcionar como ordenadores para tareas básicas y gaming, y pueden ser una buena opción como dispositivo secundario al viajar. Un estudiante de secundaria o alguien sin necesidad de aplicaciones especializadas podría usar su smartphone como ordenador en su día a día.
Foto de portada | Xataka (con edición)
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