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Italia privatiza playas para combatir la turistificación

agosto 24, 2025

El verano en las playas de Italia enfrenta una crisis, con un notable aumento en los costos que ha llevado a una disminución de la afluencia de turistas. La situación se ha vuelto tan insostenible que muchos italianos están considerando más rentable viajar al Caribe que disfrutar de sus propias costas.

En un reportaje del New York Times, se describe cómo en las playas de Apulia, especialmente en Bari, las familias solían compartir comidas elaboradas en la playa, una tradición que se remonta a la posguerra. Sin embargo, el costo de alquilar tumbonas y sombrillas ha aumentado drásticamente, llevando a una reducción en el consumo en bares y restaurantes cercanos.

La caída en la afluencia de turistas en playas privadas ha sido entre un 15% y un 25% respecto al año anterior. Este fenómeno se atribuye a la pérdida de poder adquisitivo y al aumento de precios en un contexto de inflación. En particular, el costo de alquilar dos tumbonas y una sombrilla puede llegar a ser de 90 euros en lugares populares.

El aumento de precios ha generado tensiones entre los dueños de los clubes de playa y los residentes, quienes argumentan que las playas son públicas y no se puede prohibir llevar comida. Este conflicto ha escalado a un debate más amplio sobre la privatización de las playas en Italia, con figuras públicas denunciando la falta de acceso a espacios costeros.

A medida que las playas privadas pierden clientes, el turismo se está redirigiendo hacia las montañas, especialmente en los Dolomitas, donde algunos municipios ya enfrentan problemas de masificación. Este cambio refleja una transformación cultural en las vacaciones de verano italianas, donde el modelo tradicional de playa privada se ve amenazado por nuevas realidades sociales, económicas y ambientales.

Las protestas contra la privatización de las playas se han extendido por todo el país, con acciones que buscan reivindicar el acceso público al litoral. Los alcaldes de algunas localidades han comenzado a implementar medidas para garantizar que al menos el 50% del litoral sea de libre acceso, enfrentándose a poderosos intereses económicos en el proceso.

Este fenómeno de privatización y el consiguiente desplazamiento de turistas hacia otros destinos, como las montañas, simbolizan una crisis en la identidad cultural italiana y un cambio en las preferencias de vacaciones, donde las tradiciones playeras están en peligro de extinción.

Fuente original: ver aquí