Skip to content

Bill Gates luchó para poder conducir su Porsche 959 en EE.UU.

agosto 24, 2025

Bill Gates, cofundador de Microsoft y uno de los hombres más ricos del mundo, es también un apasionado de los superdeportivos que fabrica Porsche. Su interés por estos vehículos lo llevó a luchar durante más de una década para que el gobierno de Estados Unidos cambiara una ley que le permitiera conducir su Porsche 959 por las calles de Seattle.

Gracias a su perseverancia, hoy en día millonarios amantes de los superdeportivos, como Elon Musk o Larry Ellison, pueden tener sus garajes llenos de hipercoches exóticos de edición limitada y conducirlos.

La historia de un Porsche 959 aparcado en la aduana

Bill Gates, apasionado de la tecnología y la ingeniería, encargó un Porsche 959 en 1987, un modelo que en su época era uno de los superdeportivos más avanzados, con un motor biturbo y tracción total.

El motor de seis cilindros y 2.8 litros del 959 entregaba 450 caballos de fuerza y alcanzaba los 317 km/h. Sin embargo, cuando el vehículo llegó a Estados Unidos, fue retenido en la aduana de Seattle porque no había pasado los estrictos tests de choque requeridos por la legislación estadounidense.

El Porsche 959 fue una revolución tecnológica a finales de los años 80, pero debido a los altos costos de desarrollo, Porsche se negó a realizar las pruebas de choque necesarias para su venta en EE.UU. Esto dejó al vehículo en una situación legal complicada, ya que no podía circular en el país y la marca no estaba dispuesta a adaptarlo a las normativas.

La obsesión de Gates por este modelo llevó a que su Porsche permaneciera retenido en la aduana durante 13 años. Durante ese tiempo, el millonario pagó 28 dólares diarios para mantenerlo en el depósito, acumulando más de 138.000 dólares en costos.

La ley “Show and Display”

La tenacidad de Gates fue clave para cambiar esta situación. No aceptando la confiscación de su coche, reunió a un equipo de abogados y comenzó una batalla legal para que su Porsche 959 pudiera circular legalmente.

Durante más de siete años, Gates presionó a Washington para que se modificara la legislación y se permitiera una exención para la importación y uso de vehículos raros y coleccionables que no se vendieran oficialmente en el país. Esto abriría la puerta para que millonarios y coleccionistas pudieran adquirir unidades exóticas, aunque no cumplieran con todos los requisitos legales.

La perseverancia de Gates dio sus frutos en 1999, cuando el presidente Bill Clinton firmó la ley “Show and Display”, que permite la importación y conducción de ciertos vehículos históricos o tecnológicamente relevantes bajo condiciones especiales.

Esta ley se aplica a coches con menos de 500 unidades fabricadas y ediciones especiales, limitando su uso a no más de 2.500 millas al año (aproximadamente 4.023 kilómetros). Gracias a esta legislación, el Porsche 959 de Gates pudo finalmente salir de la aduana de Seattle y circular por las calles de Estados Unidos.

Fuente original: ver aquí