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20 años del huracán Katrina: historias de cambio y resiliencia en Nueva Orleans

agosto 24, 2025

El nivel del agua ha bajado, pero las cicatrices del huracán Katrina siguen presentes 20 años después en algunas zonas de Nueva Orleans. Un ejemplo es Mercedes’ Place, un bar en el barrio Lower Ninth Ward, uno de los más afectados por la tormenta que llegó el 29 de agosto de 2005, dejando 25 centímetros de lluvia y vientos de hasta 200 kilómetros por hora. La situación se agravó cuando los diques se rompieron, inundando el 80% de la ciudad.

Deborah Gibson, de 65 años, recuerda las marcas del agua en el ventanal del bar que su madre, Mercedes, abrió en 1989. “Aquí todos tenemos una historia con el huracán”, dice. La familia Gibson se siente orgullosa de haber sido el único negocio que reabrió y se recuperó tras la tormenta. Mercedes, de 86 años, vivió dos años en Franklin, un pueblo a hora y media de Nueva Orleans, y al regresar encontró su negocio saqueado. “Se llevaron todo, no dejaron ni una moneda”, recuerda.

Algunos vecinos del Lower Ninth todavía recuerdan el momento en que los diques reventaron. Este sistema, creado en 1965 por el Gobierno federal, tenía como objetivo proteger las áreas bajas de la región metropolitana. Sin embargo, Katrina demostró las fallas de esta infraestructura, que había sido construida con materiales de baja calidad y sin el mantenimiento adecuado por décadas.

Ansiedad climática

La ruptura de los diques provocó que el agua del río Misisipi y el lago Pontchartrain se elevaran en promedio 5,4 metros. En 2017, el Centro Nacional de Huracanes ajustó la cifra de muertes por Katrina a 1.392, convirtiéndose en el segundo desastre natural moderno con más fallecimientos, solo superado por el huracán María en Puerto Rico. El huracán causó daños materiales por 108.000 millones de dólares, el mayor en la historia.

Bobbie Green, quien tenía nueve años durante Katrina, relata que su familia evacuó a Houston, Texas, y al regresar encontró su hogar severamente dañado. “Sufro de ansiedad extrema en cada temporada de huracanes”, confiesa. Las experiencias de la tormenta la llevaron a convertirse en activista ambiental, trabajando con la organización Black Girl Environmentalist.

Green critica el uso del término resiliencia para describir a la población de Nueva Orleans. “Estamos cansados de ser resilientes. Nadie quiere enfrentar otro Katrina”, afirma. Los humedales de Luisiana, que actúan como barrera natural contra huracanes, están desapareciendo rápidamente, y muchas comunidades costeras siguen enfrentando amenazas cada temporada de huracanes.

Héroes conocidos y anónimos

El huracán Ida en 2021 recordó a la familia Gershanik las secuelas de Katrina. Juan Gershanik, un médico argentino, se convirtió en un héroe al dirigir la reubicación de 16 bebés en incubadoras durante la tormenta. A pesar de las dificultades, logró salvar a un bebé prematuro, un momento que se convirtió en un símbolo de esperanza y resiliencia en la ciudad.

Tras Katrina, Gershanik donó un monumento en honor a los inmigrantes que ayudaron en la reconstrucción de Nueva Orleans. Este homenaje refleja la importancia de reconocer a aquellos que trabajaron en la restauración de la ciudad.

La resurrección de Nueva Orleans

Un total de 91.500 propietarios solicitaron ayuda para reconstruir sus hogares, recibiendo 9.000 millones de dólares en apoyo del Gobierno. Sin embargo, la reconstrucción de la ciudad requería más que solo recursos económicos; era fundamental restaurar el tejido social.

Carlos Miguel Prieto, director musical de la sinfónica de Luisiana, regresó a la ciudad en octubre de 2005 y se encontró con la devastación. A pesar de las adversidades, la orquesta se reinventó y se convirtió en un símbolo de esperanza para la comunidad. Prieto recuerda que, cada vez que la sinfónica lograba volver a presentarse, el público lo tomaba como un triunfo.

La comunidad musical de Nueva Orleans se unió para ayudar a sanar las heridas tras Katrina. Aunque la orquesta estuvo itinerante durante diez años, logró mantener el espíritu de la música viva en la ciudad. La reapertura del teatro Orpheum en 2015 fue un hito significativo, simbolizando la resiliencia y el renacer de la cultura en Nueva Orleans.

Fuente original: ver aquí