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Saturno podría perder sus anillos más rápido de lo esperado

Un hecho sin precedentes fue detectado por la NASA. Saturno, el segundo planeta más grande del sistema solar y uno de los más fascinantes para la astronomía, podría perder su sello más distintivo: sus icónicos anillos. Estas formaciones compuestas de fragmentos de hielo y roca, que durante siglos maravillaron a astrónomos y fanáticos de la ciencia, desaparecen a una velocidad mucho mayor de la estimada.

Aunque se sabe desde la década de 1980 que Saturno pierde sus anillos, un reciente estudio publicado en la revista Icarus encendió las alarmas al indicar que el proceso es mucho más veloz de lo previsto. La NASA estima que, si el ritmo actual se mantiene, los anillos podrían desintegrarse por completo en un lapso de entre 100 y 300 millones de años. En la escala humana esta cifra parece lejana, pero en términos astronómicos es apenas un instante, si se considera que el sistema solar tiene más de 4.500 millones de años.

El fenómeno principal detrás de esta pérdida se conoce como “ring rain” o lluvia de anillos. Se trata de partículas cargadas de electricidad, formadas por hielo y polvo, que son arrastradas por el potente campo magnético de Saturno hasta precipitarse en su atmósfera. Esta “lluvia” ocurre a un ritmo asombroso, que según la agencia norteamericana, equivale a vaciar el contenido de una pileta olímpica cada media hora sobre el planeta.

Pero este no es el único factor que contribuye al desgaste. Los micrometeoritos que impactan de forma constante contra los anillos expulsan material que luego es capturado por la gravedad de Saturno. Esta combinación de procesos acelera la desaparición de su característica más famosa.

Las primeras advertencias llegaron con las sondas Pioneer y Voyager, pero fue la misión Cassini (2004–2017) la que permitió medir con precisión cuánta materia cae desde los anillos hacia el planeta. Gracias a sus instrumentos, los científicos pudieron lograr establecer con mayor exactitud el rango de vida restante de este fenómeno: entre 100 y 300 millones de años, aunque algunos modelos extienden el límite máximo hasta 400 millones.

Lo más revelador del asunto es que las mediciones confirmaron que los anillos son relativamente jóvenes en comparación con Saturno. Lejos de ser estructuras eternas, podrían ser apenas un episodio breve dentro de la larga historia del planeta. El Dr. Tom Stallard, uno de los investigadores encargados de estudiar las observaciones realizadas por las naves espaciales Voyager 1 y 2 en Saturno, afirmó a la Universidad de Leicester: “La corta edad de los anillos tiene implicaciones realmente sorprendentes. Es posible que, en la era de los dinosaurios, los anillos de Saturno fueran incluso más grandes y brillantes que los que vemos hoy.”

“Algo dramático debe haber sucedido alrededor de Saturno para que fueran tan grandes, mucho después de que se formara el planeta mismo”, analizó el científico sobre la formación de los anillos.

¿Cómo se formaron los anillos de Saturno?

Las teorías sobre su origen son diversas, pero las más aceptadas apuntan a un pasado violento. Una de ellas sugiere que los anillos se formaron a partir de la desintegración de una luna helada que fue destruida por la intensa gravedad del planeta o por una colisión con un cometa o asteroide. Otra hipótesis plantea que podrían ser restos de material que nunca llegó a conformar un satélite debido a la fuerza de marea de Saturno.

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