El FBI ha registrado este viernes la vivienda de John Bolton, antiguo consejero de Seguridad Nacional de Donald Trump, y actualmente uno de sus críticos más visibles. La entrada de los agentes en la residencia privada de Bolton, en Bethesda, un acomodado barrio en el noroeste de Washington, forma parte de una investigación sobre el supuesto uso de documentos clasificados por parte del ex alto cargo. Un portavoz de la agencia de policía federal ha confirmado el desarrollo de “actividad aprobada por los tribunales” en la zona. Más tarde, el registro se extendió a las oficinas de Bolton, en el centro de Washington, donde el antiguo embajador se encontraba cuando comenzó la pesquisa a primera hora de la mañana.
El director del FBI, Kash Patel, un partidario acérrimo del presidente, ha escrito a primera hora del viernes un mensaje en la red social X mientras ocurría el registro: “Nadie está por encima de la ley”. Según The Washington Post, la orden de lanzar esta investigación ha venido del propio Patel, quien en un libro de 2023 incluyó a Bolton en una lista de supuestos miembros de “las cloacas del Estado”.
Por su parte, Trump se ha desvinculado de la irrupción de los agentes federales en la morada de su antiguo colaborador, asegurando no tener mucha información sobre la redada. Sin embargo, también ha aprovechado para arremeter contra Bolton, calificándolo de “delincuente” y “un tipo con pocas luces”. “Puede resultar muy antipatriótico. Veremos”, ha declarado a la prensa durante una visita al museo de la Casa Blanca.
Bolton, comentarista prolífico e invitado frecuente en los programas de análisis político de televisión, fue embajador ante la ONU durante el mandato de George W. Bush (2001-2009) antes de convertirse en el tercer consejero de Seguridad Nacional del primer mandato de Trump. Este neoconservador, halcón en política exterior, ocupó el cargo en la Casa Blanca trumpista durante 17 meses. Durante su gestión, chocó con frecuencia con el presidente sobre cómo proceder en una variedad de asuntos geopolíticos, desde Corea del Norte hasta Afganistán e Irak.
Tras su dimisión en 2019, Bolton publicó un libro de memorias, The Room Where It Happened (La habitación donde ocurrió), sobre su etapa en la Casa Blanca. La oficina presidencial trató, sin éxito, de impedir que el volumen llegara a imprenta, alegando que contenía material clasificado.
Desde su regreso al poder, Trump ha tomado una serie de medidas contra aquellos que considera que le han perjudicado como presidente o como candidato. Entre otros asuntos, su Gobierno ha anunciado la apertura de investigaciones sobre los fiscales Jack Smith y Letitia James, que presentaron cargos contra Trump en causas distintas antes del triunfo electoral del republicano.
El registro del domicilio de Bolton parece ser el gesto más contundente hasta ahora, y una escalada en el aparente uso de los instrumentos de poder de esta Administración contra quienes considera sus enemigos. El mismo día de su investidura para iniciar su segundo mandato, el pasado 20 de enero, Trump firmó una orden para retirar las credenciales de seguridad a cerca de 50 antiguos altos cargos de su Administración, incluido Bolton, y también ordenó quitar la escolta a su exconsejero, quien ha recibido amenazas de muerte desde Irán.
Tras la cumbre en Alaska entre Trump y el presidente ruso, Vladímir Putin, hace una semana, Bolton declaró que el inquilino del Kremlin “claramente venció” en la reunión y que aunque el presidente “no perdió”, sí apareció “cansado” ante las cámaras.
En el pasado, Bolton también criticó a Patel. En diciembre, un mes antes de la investidura de Trump, declaró a la cadena CNN que el Senado debería rechazar la confirmación del ahora director del FBI “por cien votos contra cero”. Patel acabó siendo confirmado.
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