
La Casa Rosada enfrenta una crisis significativa que ha superado los problemas habituales del gobierno de Javier Milei. La situación se ha intensificado tras la aparición de un escándalo de presunta corrupción que involucra a la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) y ha llevado a la administración a una serie de derrotas legislativas.
Una semana complicada
La semana comenzó con un ambiente tenso en el gobierno, anticipando reveses legislativos. La expectativa era que al menos se lograra salvar el veto a la ley de jubilaciones, pero los miembros del equipo de Milei se mostraban resignados y descoordinados, debido a luchas internas. Además, se avecinaban preocupaciones sobre el desempeño electoral en los comicios de Buenos Aires y la inestabilidad financiera.
Sin embargo, la situación se complicó aún más con el escándalo en Andis, donde audios atribuidos a Diego Spagnuolo revelan una posible trama de sobornos. Este hecho ha puesto en jaque la credibilidad y el control del gobierno, ya que las sospechas recaen sobre Milei y su círculo cercano, incluyendo a su hermana Karina y Eduardo “Lule” Menem.
Reacciones y consecuencias
El gobierno ha intentado gestionar la narrativa en torno a este escándalo, pero la presión ha aumentado. Funcionarios han exigido explicaciones a Spagnuolo, quien se ha mantenido en silencio. A medida que la investigación avanza, se han llevado a cabo allanamientos y se han secuestrado dispositivos electrónicos de los implicados.
Con la crisis en Andis, las derrotas legislativas han pasado a un segundo plano, aunque en la Casa Rosada se desconoce el impacto que esto tendrá en la opinión pública y en las próximas elecciones. Se reconoce la necesidad de reformular y relanzar la gestión de Milei, quien deberá asumir un rol más activo en la política para enfrentar la situación actual.
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