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25 canciones de menos de dos minutos que precedieron a TikTok

agosto 23, 2025

Las canciones de pop han sufrido un recorte en los últimos tiempos. Cada vez más. Hace cinco años se estimaba que la duración perfecta no debía superar los tres minutos; hoy, ya se ha rebajado a poco más de dos minutos. ¿El responsable de este encogimiento? La merma en la capacidad de atención del oyente propiciada por la trascendencia de las nuevas tecnologías, más concretamente si hablamos de música, por la influencia de la red social TikTok, especialista en flases visuales y auditivos.

En noviembre de 2023, el compositor mexicano-estadounidense Edgar Barrera, uno de los más exitosos del momento (ha escrito para Shakira, Bad Bunny, Alejandro Sanz o Maluma), explicó a este periódico su estrategia a la hora de encarar una canción en estos tiempos: “Intento que el coro [estribillo] llegue rápido, antes de los 45 segundos. Se trata de capturar la atención desde el primer momento, así que no puedes poner una introducción de 30 segundos de música porque la gente se desconecta. Por culpa de TikTok tienes cinco segundos para atrapar al consumidor, porque si no, se van”.

Sin embargo, los temas breves siempre han existido: las emisoras de radio comerciales se sentían incómodas con los temas de grandes desarrollos instrumentales o vocales. Nosotros hemos seleccionado 25 canciones que, a pesar de no durar más de dos minutos, son perlas artísticas y podríamos hasta decir que no necesitan más: su grandeza está precisamente en su brevedad.

The Smiths, Please, Please, Please, Let Me Get What I Want (1 minuto, 50 segundos)

Morrissey siempre se arrepintió de marginar este tema en una cara b de un sencillo, en concreto de William, It Was Really Nothing (1984). “Esconderla fue un crimen”, llegó a decir el cantante de The Smiths. De lo que no tuvo dudas fue de la brevedad. Y eso que los responsables de su discográfica preguntaron al grupo cuando la escucharon: “¿Dónde está el resto de la canción?”. El vocalista respondió: “Alargarla hubiese sido explicar lo obvio”. Esta preciosísima pieza confiere una súplica (y qué bien implora Morrissey) de alguien desdichado que necesita desesperadamente un golpe de suerte, ya que “Dios sabe que sería la primera vez”.

The Box Tops, The Letter (1 minuto, 51 segundos)

Resulta llamativo que un chico de solo 16 años, Alex Chilton, tuviese un tono de voz tan ronco como el que se escucha en esta inmensa canción a pesar de su corta duración. Chilton luego formaría Big Star, uno de los grupos más influyentes del pop de guitarras, aunque con mala suerte de cara al éxito. The Letter, canción pop con armazón soul, está compuesta por el estadounidense Wayne Carson Thompson, se editó en 1967 y llegó al número uno en EE UU. Chilton no volvería a repetir un éxito tan grande.

Antonio González ‘El Pescaílla’, Sarandonga (1 minuto, 36 segundos)

Tuvo más éxito la versión de Lolita, pero nada que ver con la urgente y despendolada recreación que grabó su padre, Antonio González El Pescaílla mucho antes, en 1965. Lo que para Lolita llega a cuatro minutos, El Pescaílla lo ventila en poco más de un minuto y medio, frenética rumba cuyo original era un son montuno del dúo cubano Los Compadres, que inauguró la historia de Sarandonga en los años cincuenta.

Van Halen, Eruption (1 minuto, 40 segundos)

Es posible que estemos ante los 100 segundos más influyentes del rock duro en su vertiente de solos de guitarra. Este virguero ejercicio instrumental de Eddie Van Halen fue la hoja de ruta que siguieron muchos de los guitarristas de rock duro y heavy metal durante los años ochenta, la década dorada del género a nivel de ventas.

Mermelada, Coge el tren (1 minuto, 57 segundos)

Con este acelerado rhythm and blues se abría, en 1979, el espléndido disco de debut de Mermelada, una especie de versión madrileña de los imperiales Dr. Feelgood. La letra trata sobre dar un puntapié a un mundo contaminado y superpoblado y escapar sin un plan.

Jerry Lee Lewis, Great Balls Of Fire (1 minuto, 50 segundos)

Gran clásico del rock and roll primigenio, a pesar de que su intérprete se resistió a grabarlo: en 1957, Jerry Lee Lewis, un cristiano devoto, consideraba Great Balls Of Fire, composición de la pareja Otis Blackwell y Jack Hammer, demasiado pecaminoso por sus continuas insinuaciones sexuales.

The Clash, White Riot (1 minuto, 52 segundos)

El primer misil punk de The Clash, editado en 1977, y la prueba de que la preocupación social de Joe Strummer surge desde el principio. Este tema está inspirado en los disturbios de agosto de 1976 en Notting Hill, Londres, durante el carnaval de la celebración de la cultura caribeña.

The Beatles, Golden Slumbers (1 minuto, 31 segundos)

Las mejores cualidades vocales de Paul McCartney en solo un minuto y medio: la capacidad de penetración por medio de la ternura y el falsete y la garra cuando se enfrenta al estribillo de una canción grabada para el disco Abbey Road (1969).

Luis Eduardo Aute, Dónde estará la verdad (1 minuto, 51 segundos)

Con su carrera discográfica recién comenzada, un Luis Eduardo Aute con 25 años lanzó el disco 24 canciones breves (1968). En un álbum donde prima la poesía, Aute también demuestra, acompañado de una guitarra y un violonchelo, maestría musical.

Elvis Costello, Welcome to the Working Week (1 minuto, 23 segundos)

¿Qué fue la nueva ola? Respuesta corta: Welcome to the Working Week. En esta canción que abre el primer disco de Elvis Costello, My Aim Is True (1977), se encuentran las claves del género: voz orgullosamente inglesa, ritmo acelerado y letra enojada.

Kanye West con Common, My Way Home (1 minuto, 43 segundos)

De cuando Kanye West era uno de los músicos más interesantes del pop, y no un fantoche, condición en la que lleva instalado varios años. Esta canción pertenece a su fantástico segundo trabajo, Late Registration (2005).

Joan Manuel Serrat, Aquellas pequeñas cosas (1 minuto, 48 segundos)

El ejemplo más claro de que se puede desarrollar una obra de arte musical popular en menos de dos minutos. Serrat definió esta bellísima Aquellas pequeñas cosas como “el rescoldo que siempre queda tras la combustión de los sentimientos”.

Neil Young, Fallen Angel (1 minuto, 15 segundos)

Meses después del suicidio de Kurt Cobain, Neil Young se metió en un estudio con Pearl Jam para conformar el que podría haber sido el disco grunge definitivo.

Vashti Bunyan, Diamond Day (1 minuto, 45 segundos)

Ah, aquel primer disco de Vashti Bunyan, Just Another Diamond Day (1970). Lo publicó, se sintió decepcionada por la destemplada acogida y se retiró de la música durante los siguientes 30 años para dedicarse a la crianza de su hijo.

Eskorbuto, Anti Todo (1 minuto, 40 segundos)

En esta canción se resume la filosofía de un grupo que llevó hasta sus últimas consecuencias el ideario punk, el de verdad, no el que salió de la cabeza marketiniana de Malcolm McLaren.

Dr. Feelgood, She’s a Wind Up (1 minuto, 57 segundos)

Parecía que el ímpetu de los británicos Dr. Feelgood, puntal de lo que se llamó pub-rock, se iba a diluir tras el abandono de su guitarrista y compositor, el espídico Wilko Johnson.

Serge Gainsbourg, Ah! Melody (1 minuto, 45 segundos)

Canción incluida en uno de los discos más valorados de Serge Gainsbourg, Histoire de Melody Nelson, que narra la aventura de un cuarentón enamorado de una chica de 14 años.

Ramones, Judy Is a Punk (1 minuto, 30 segundos)

Los tres primeros álbumes de los Ramones incluyen varias canciones de menos de dos minutos. Judy Is a Punk pertenece a su primera obra, de 1976.

Nacha Pop, Mujer de cristal (1 minuto, 23 segundos)

La canción que cierra el primer disco de Nacha Pop, de 1980, quizá el mejor de la nueva ola española.

The Jam, All Mod Cons (1 minuto, 18 segundos)

Paul Weller era el líder de The Jam, y seguramente por eso sabía que el trío era un equipo que funcionaba bien cuando dejaba protagonismo a la creativa facción rítmica.

Janis Joplin, Mercedes Benz (1 minuto, 45 segundos)

Existe consenso en que esta pequeña perla de 1 minuto y 45 segundos constituye la última grabación de Janis Joplin.

Sui Generis, Estación (1 minuto, 27 segundos)

El inicio de la carrera de Charly García, imprescindible del rock argentino, con el grupo Sui Generis.

Chuck Berry, Let It Rock (1 minuto, 42 segundos)

Muchos conocimos este tema de Chuck Berry por la interpretación de los Rolling Stones: en la versión española de Sticky Fingers (1971), los censores suprimieron la drogota Sister Morphine por este Let It Rock.

The Jimi Hendrix Experience, Ain’t No Telling (1 minuto, 47 segundos)

Jimi Hendrix era capaz de convertir una pieza de pequeña duración como esta en una compleja canción de funk and blues en la que pasan mil cosas.

Pink Floyd, The Show Must Go On (1 minuto, 36 segundos)

La canción que abre la cuarta y última cara de The Wall (1979), la inmensa obra de Pink Floyd.

Fuente original: ver aquí