La provincia de Río Negro ha cultivado casi 27.000 hectáreas de alfalfa, convirtiéndose en uno de los cultivos agrícolas más importantes de la región. Según el Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo, este crecimiento sostenido se debe a condiciones agroclimáticas favorables, la disponibilidad de agua para riego y la incorporación de tecnología como los pivotes centrales, que han transformado tierras ganaderas en zonas agrícolas de alto rendimiento.
La importancia de la alfalfa radica en su alto potencial productivo, gracias a los recursos naturales disponibles, como el suelo y el agua. Además, la Secretaría de Agricultura provincial destaca que la totalidad de los cultivos en Río Negro se desarrollan con riego artificial, siendo el río que da nombre a la provincia fundamental por su volumen y calidad de agua.
Zonas
La alfalfa se cultiva en diversas áreas como Valle Medio, Alto Valle, Valle Inferior, Guardia Mitre, Catriel y Conesa, siendo clave en la cadena forrajera y en la rotación con otros cultivos como cebolla y maíz.
Desde su inicio en los valles irrigados, el cultivo de alfalfa ha crecido significativamente, alcanzando las 27.000 hectáreas en la actualidad. Este aumento ha posicionado a Río Negro como un líder en la producción agrícola tanto a nivel nacional como internacional, con rendimientos promedio de 18.000 kilos de materia seca por hectárea al año.
La alfalfa no solo es fundamental para el consumo de la ganadería, sino que también ha abierto un nicho de mercado en la exportación de megafardos hacia países árabes y europeos, representando el 20% de las exportaciones totales del país.
En el Alto Valle, se utilizan diferentes variedades de alfalfa, y su rol en la rotación agrícola con cultivos como cebolla y maíz optimiza el uso de recursos. Según Lucio Reinoso, secretario de Agricultura, “la alfalfa es un ejemplo de cómo se puede agregar valor, generar empleo y proyectar al mundo desde nuestras zonas rurales.”
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