La temperatura del agua en el mar Mediterráneo ha alcanzado niveles preocupantes, superando los 30 grados Celsius en algunas zonas, lo que ha generado inquietud entre los meteorólogos. Este fenómeno no solo afecta a los bañistas, sino que también tiene implicaciones para el equilibrio ecológico de las especies que habitan en la región.
Temperaturas alarmantes. Después de un breve alivio térmico, las aguas superficiales del Mediterráneo han vuelto a mostrar anomalías térmicas significativas. En particular, dos boyas españolas han registrado temperaturas por encima de los 30 grados Celsius. Según datos del Sistema de Observación y Predicción Costero de las Illes Balears (SOCIB), la temperatura promedio en la superficie del mar es de 27,05 grados, lo que representa un aumento de 1,36 grados respecto a lo esperado para esta época del año.
El Mediterráneo occidental es la región que más contribuye a este aumento, con una temperatura media de 26,66 grados, lo que indica una anomalía de 1,76 grados. Estas cifras colocan la temperatura por encima del percentil 90 en el histórico de mediciones.
Puntos críticos. Se han identificado dos áreas específicas con anomalías térmicas mayores: el Mediterráneo noroccidental, con una temperatura media de 26,77 grados y 2,79 grados por encima del promedio, y el mar de Alborán, donde la temperatura es de 25,67 grados, 2,17 grados por encima de lo normal.
Impacto en el clima. La temperatura del mar está relacionada con las condiciones atmosféricas, y un Mediterráneo cálido puede generar riesgos significativos. Este calor puede concentrar energía térmica en el agua, creando corrientes convectivas que afectan el clima. Además, el mar caliente transfiere humedad a la atmósfera, lo que puede resultar en precipitaciones intensas durante tormentas.
Consecuencias ecológicas. El aumento de la temperatura del mar también puede tener efectos adversos en la vida marina. Los mares de la región están experimentando un proceso de “tropicalización”, lo que significa que se vuelven más cálidos y acogedores para especies típicas de los trópicos, a expensas de la fauna y flora local que enfrenta nuevos depredadores y condiciones más extremas.
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