
Javier Lambán, fallecido este viernes a los 67 años debido a complicaciones derivadas del cáncer, era un dirigente con opiniones contundentes sobre diversos temas, incluido Pedro Sánchez. Lambán, quien presidió Aragón entre 2015 y 2023, fue uno de los principales barones socialistas críticos con el secretario general del partido y presidente del Gobierno. A diferencia de otros líderes, no restableció su relación con Sánchez tras su llegada a la Moncloa en 2018.
Su oposición a Sánchez se intensificó con el ascenso del presidente, especialmente en relación a la dependencia de partidos independentistas en su agenda. Lambán se mostró en contra de iniciativas como indultos y reformas penales, que consideraba perjudiciales para la cohesión territorial.
En el ámbito interno del PSOE, Lambán mantuvo una lucha por el poder orgánico, especialmente en la elaboración de listas electorales, donde se evidenciaron tensiones entre su liderazgo y la dirección del partido. En enero de este año, se retiró como líder de los socialistas aragoneses, pero apoyó a su número dos, Darío Villagrasa, en su candidatura frente a Pilar Alegría, ministra de Educación.
La “coherencia”
A pesar de sus diferencias con el liderazgo de Sánchez, algunos colaboradores defendieron la gestión de Lambán como presidente autonómico, reconociendo que sus posiciones eran “coherentes”, aunque a menudo “equivocadas”. Lambán rechazó la ley de amnistía y criticó la financiación singular catalana, argumentando que estas medidas socavaban la autoridad del Estado.
El fallecimiento de Lambán ha sido recibido con pesar por sus compañeros de partido, quienes lo recordaron como un socialista fiel a sus valores. El PSOE destacó su legado en Aragón y su compromiso con la comunidad.
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